OBJETIVOS

Bienvenidos a la fundación Centro de la Cultura Vasca GURE MENDIETAKOAK.

Hay una larga historia casi olvidada de la aportacion de la cultura Vasca en Antioquia, Colombia, la cual causó una gran influencia, y que aún hoy en dia sigue latente.

Nuestra fundación tiene el siguiente objetivo principal:

Dar a conocer la cultura Vasca en Antioquia y en el resto de Colombia mediante actos culturales de todo tipo para mostrar la historia, el arte, la cultura en general, que vascos y descendientes aportaron y siguen aportando hoy en dia.

Para ello se realizarán y expondrán obras de arte, musica y danzas, actos gastronómicos de cocina vasca y antioqueña, clases de Euskera, reuniones culturales, conferencias, etc...

Queremos invitar a participar a todos los Antioqueños descendientes de vascos, a todos los vascos en Antioquia, a Antioqueños que hayan vivido en el Pais Vasco y a aquellos que no teniendo nada que ver, quieran conocer y aprender. Pueden preguntar, aportar datos historicos, dar a conocer su musica, su arte, etc...

Nuestro email de contacto es:

culturavascoantioquia@gmail.com

Estamos ubicados en la ciudad de Caldas, muy cerca del area metropolitana de la ciudad de Medellín, Antioquia, Colombia. También tenemos algunos de nuestros colaboradores principales en Medellín.

Nuestros eventos culturales se realizarán mayoritariamente en Medellín y en Caldas.

La cultura es la representacion del significado del ser humano, y el arte en sí, es una gran reflexión sobre todo lo que la vida nos ofrece. Con nuestra fundación queremos aportar nuestro granito para demostrar que todos los pueblos estan unidos entre si, por medio de la historia, la cultura y el arte.

Esperemos que disfruten y participen en nuestra fundación.




jueves, 1 de abril de 2010

Jon Landaburu lingüista vasco

Jon Landaburu lingüista y filosofo vasco, francés y colombiano, dedicado al estudio de las lenguas indígenas Colombianas.

Fue hijo del vicepresidente en el exilio de Euskadi durante la dictadura, estudio en Francia filosofía y lingüística, y llegó a Colombia hace unos 40 años para dictar clases de filosofía.

Trabajó con el reconocido antropologo Reichel Dolmatoff y al parecer fue este trabajo de campo el que lo llevó a interesarse por el paisaje natural y cultural de las selvas colombianas. En especial, en el terreno de la lingüística, por eso fundó en 1983 en la Universidad de los Andes el primer programa académico para preparar investigadores de las lenguas aborígenes y un Magíster de etnolingüística en la misma universidad.

Experto en lenguas aborígenes Landaburu afirma que Colombia es el país con mayor diversidad lingüística en el mundo: más de 65 lenguas indígenas americanas que provienen de alrededor de 21 familias lingüísticas. Las razones para tal diversidad la halla el vasco en que la ¨proliferación de lenguas en las zonas tropicales obedece a que las comunidades no necesitan agruparse para sobrevivir, pues la naturaleza les ofrece, en un mismo lugar, todo lo necesario para su subsistencia¨. Además, porque Colombia esta ubicado en el punto donde convergen los océanos pacifico y atlántico, la cordillera andina y por supuesto las masas continentales del centro y el sur de América, es decir, un sitio privilegiado y paso obligado de culturas en épocas prehispanicas.

Landaburu confiesa que no habla muchos idiomas: además de sus nativos vasco, francés y castellano, habla arawak y un poco de otras lenguas indígenas americanas. Actualmente es director del proyecto del Ministerio de Cultura para recuperar las lenguas que se hablan en Colombia y así evitar su extinción, pues según se cree, desde el período de la conquista a la fecha, se han perdido entre 100 y 200 lenguas en el pais.

Así pues, Landaburu es un ejemplo para seguir, dado que en la actualidad la presión lingüística de las lenguas masivas como el ingles, castellano, francés en occidente y mandarín en oriente entre otras, nos obliga cada vez más a ser monolingues en dichas lenguas. Incluso nos obliga a adoptar una sola lengua para la comunicación internacional, lo que hace despreciar las lenguas minoritarias y que todos adoptemos una etiqueta lingüístico-cultural uniforme y masiva.


Por John Alejandro Ricaurte